WILSON – CUSTODIAMOS SU MEMORIA
El 28 de enero de 1919, nacía en Nico Pérez, quien sería la figura uruguaya más importante nacida en esa centuria. Con su descollante personalidad, inteligencia superior y carisma inigualado, iba a dejar una huella indeleble en la sociedad toda.
En su niñez, fue nominado por su prima Ana María Aldunate como “inventor de picardías”. De joven ya comenzó a proyectar su fuerte personalidad, cuestionando a veces firmemente a sus mayores en temas que hacían a su propia educación. En la edad adulta desplegó lo mejor de sus condiciones personales en los ámbitos sociales, intelectuales y políticos, tallando de igual a igual con las más relevantes figuras del quehacer uruguayo. En su madurez, conmovió a todos con sus gestos y actitudes, provocando la admiración popular y la idolatría de gran parte de la ciudadanía. Y como dijo el poeta Gagliardi al fallecer Gardel, al morir Wilson, hizo “llorar a los hombres que lloran sólo una vez”.
Desde su desaparición física, hemos asistido a los homenajes permanentes y periódicos que nos permiten mantener viva su memoria. Hemos estado en reuniones donde se lo recordó en el plano familiar, su carácter, sus gustos (coleccionista prolijo de diversos objetos), su humor (cambiándole durante varias noches el nombre de la casa del popular “Polilla”, con un trazo de pintura que la convertía en “Bolilla”), sus afectos (Susana imprescindible, sus hijos adorados como sus nietos)…. En el plano más formal y público, se inauguró su monumento en la Explanada del Palacio Municipal de Montevideo (donde ofreció la gobernabilidad) También se le dio su nombre a la Ruta 101 que corre desde Paso Carrasco hasta Barros Blancos y que ha sido remodelada recientemente a la altura del nuevo Aeropuerto
Sabido es que Wilson no quiso recibirse de Abogado. En la puja ancestral entre caudillos y “dotores” de nuestra Historia nacional, prefirió ser caudillo. Le sobraban los rasgos psicológicos imprescindibles que Real de Azúa le atribuye a nuestros caudillos: “encanto, calor humano y decisión”. También es cierto que la materia que le faltó rendir fue Derecho Laboral. Wilson que trabajó toda la vida, conocía demasiado la legislación del trabajo. No precisó recurrir a los textos científicos para darle forma a una de sus creaciones más auténticas y acertadas, fruto de su intuición magistral: la Secretaría de Asuntos Sociales del Partido Nacional.
La SAS, la pensó Wilson como un reducto de hombres libres, plurales en su pensar, independientes y tolerantes con proyección de ideas para mejorar la condición humana de jóvenes, de estudiantes, de trabajadores del campo y la ciudad, de amas de casa, de jubilados y de activistas sociales en general. Por decisión de la familia Ferreira, la SAS, es la depositaria del museo itinerante sobre la vida de Wilson. Varios compañeros, en especial la eficiente integrante de la Mesa Directiva Sra. Ana De Vita, se ocupan de que la memoria del caudillo llegue a todos los rincones del país. Entre varios objetos, se pueden ver documentos, la lista de quienes lo acompañaron en el barco del retorno, el traje de novia de la querida Susana, el gabán con que saludó en el Puerto (al que según dicen cuesta doblarle las mangas para envolverlo en los traslados..) y muchas cosas más cargadas de historia. Una historia que empezó un 28 de enero de 1919 y que la mano invisible del memorioso pueblo blanco y de todos los uruguayos agradecidos, la sigue escribiendo todos los días …
DR. CARLOS SARTHOU